La Versión de Oliver Cowdery de la Historia de la Iglesia
Carta V
El periódico el Latter Day Saints’ Messenger and Advocate, comúnmente conocido como el Messenger and Advocate, fue impreso por la Iglesia desde Octubre de 1834 a Septiembre de 1837 en Kirtland, Ohio. Oliver Cowdery (1806–50), uno de los Tres Testigos del Libro de Mormón y el Segundo Elder de la Iglesia, sirvió como el primer editor con la ayuda de W. W. Phelps (1792–1872), el editor del primer periódico de la Iglesia, The Evening and the Morning Star, publicado en Independence, Condado de Jackson, Missouri (Junio de 1832 a Julio de 1833; continuado en Kirtland, Ohio por Phelps desde Diciembre de 1833 hasta Septiembre de 1834). En algún momento, Phelps le pidió a Cowdery que prepara la “historia completa del desarrollo de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días y las partes más interesantes de su progreso hasta el tiempo presente” para que la publicara (véase Messenger and Advocate 1:1 [Octubre 1834], 13). Cowdery contó la historia de la Restauración en una serie de ocho cartas y, al hacerlo, preparó la primera versión publicada de la historia de la Iglesia.
Junto con las cartas de Cowdery, la serie incluía una declaración hecha por José Smith que daba unos detalles personales acerca de su vida (véase Messenger and Advocate 1:3 [Diciembre 1835], 40). Luego, los fragmentos de las cartas se publicaron por la Iglesia en 1840 en Inglaterra en el periódico el Millennial Star; lo cual fue de nuevo publicado en Nauvoo, Illinois en 1840–41 en el periódico de la Iglesia en Nauvoo, el Times and Season; y luego publicado en forma de panfleto, Letters of Oliver Cowdery, to W. W. Phelps, on the Origin of the Book of Mormon, and the Rise of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Liverpool: Thomas Ward y John Cairns, 1844). Los fragmentos fueron impresos de nuevo en el siglo veinte en la revista Improvement Era (publicada por la Iglesia en la Ciudad del Lago Salado desde Enero de 1899 a Agosto de 1899). Finalmente, un fragmento de la primera carta fue publicado en la Perla del Gran Precio inmediatamente después de José Smith—Historia (véase páginas 58–59; cf. Messenger and Advocate 1:1 [Octubre 1834], 14–16).
Carta V
Fecha: Marzo 1835 Lugar: Kirtland, Ohio Fuente:Messenger and Advocate 1:6 (Marzo 1835), 95-96 Texto:
CARTA V.—A W. W. PHELPS, ESQ.
Querido Hermano:
Su carta es la sexta carta recibida y publicada en este número. Contiene tantas preguntas que pienso dejar que cada hombre las responda por sí mismo pues ocuparía más espacio para contestarla de lo que pienso que es correcto dedicar en este momento. Cuando miro el mundo tal como es y veo a los hombres tal como son, no me sorprendo al ver que se oponen a la verdad tanto, y tal vez mientras más veo menos me maravillo sobre este tema. Hablar acerca de la comunicación celestial, de las visitas de los ángeles y de la inspiración del Espíritu Santo ahora desde que los apóstoles han dormido y los hombres interpretan la palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu o de los ángeles es algo curioso entre los sabios y un acto de blasfemia entre los hombres de artimaña. Pero es muy sabio que sea así porque el Espíritu Santo no mora en templos inmundos ni tampoco los ángeles revelan la gran obra de Dios a los hipócritas.
[Noche de 21 de Septiembre de 1823] Usted notará en mi última correspondencia que al repasar las palabras del ángel donde él se comunicó con nuestro hermano diciéndole que sus pecados habían sido olvidados y que él había sido llamado del Señor para traer a luz por el don de la inspiración este conocimiento tan importante: “Dios ha escogido las cosas necias del mundo y las cosas despreciadas.” Yo veo que es algo muy importante. Dios no llamaba a los poderosos y los nobles en los tiempos antiguos porque ellos siempre asumían que Dios no les podía enseñar nada. Mientras un hombre que sí escuchaba la voz del Señor y seguía las enseñanzas del cielo era despreciado y considerado de una clase tonta. Pablo comprueba este hecho cuando dice: "Hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.”
Yo sé que una discusión acerca de los ángeles hoy en día sería inconsistente entre una porción de la humanidad influida por la actitud de esta generación jactanciosa de su conocimiento de la verdad. Más hay una uniformidad entre otra parte de la humanidad la cual se asemeja a la de la antigüedad, que al reflexionar con ellos uno tiene que regocijarse de que es así.
En mi última correspondencia di una descripción imperfecta del ángel y fui obligado a hacerlo por la razón que mi pluma fracasaría al intentar describir un ángel en su gloria o la gloria de Dios. También di unas frases que él pronunció sobre el recogimiento de Israel, etc. Desde el tiempo que escribí la carta anterior, he pensado que sería interesante y también una revelación para el evangelio dar algo más completo sobre este tema importante. El hecho de que estos personajes sagrados deben sentir un profundo interés en el logro de los propósitos gloriosos del Señor, en su obra en los últimos días es consistente cuando leemos críticamente lo que se ha escrito en las santas escrituras.
Usted se acordará de haber leído en Daniel "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está del lado de los hijos de tu pueblo.” Y también en Apocalipsis “Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas.” Por favor compare estas oraciones con la expresión singular en Hebreos “¿Acaso no son todos [Ángeles] espíritus servidores, enviados para ministrar a favor de los que han de heredar la salvación? Entonces permítame hacer nueve preguntas: primero,
¿Se encuentran los ángeles ahora en su gloria, los anteriores profetas y los sirvientes de Dios? Segundo, ¿Son los hermanos de los que guardan los mandamientos aquí en la tierra? Tercero, ¿en el reino de Dios tienen los hermanos y los parientes de la carne suficientes sentimientos de respeto y condescendencia para hablar el uno con el otro, aunque uno pueda estar en el cielo y el otro en la tierra?
Cuarto: Si los ángeles son espíritus ministrantes, mandados para ministrar a aquellos que serán herederos de la salvación, ¿No ministrarán a favor de aquellos herederos? Y quinto, si lo hacen, ¿Alguien lo sabría?
Sexto: ¿Se pararía Miguel, el arcángel, el gran príncipe en los últimos días a favor de Israel? Séptimo: ¿Los defendería de sus enemigos? Octavo: ¿Les guiaría como una vez lo hizo? Y noveno: Si esto fuese así, ¿Lo verían a Miguel? Estas preguntas las dejo sin contestar porque la razón es tan simple y muchos pueden ser traídos para que ellos estén presentes en el corazón y en la mente de cada Santo. Pero continuemos adelante con el evangelio y luego con el recogimiento.
El gran plan de redención habiendo sido preparado antes de la caída del hombre, y la salvación de la familia humana la cual llega a ser tan preciosa en la vista del Señor en cualquier época antes de que el Mesías viniese en la carne y fuese crucificado y después de que el evangelio que fuese predicado y muchos fuesen encontrados obedientes a él. Este evangelio siendo el mismo desde el principio, sus ordenanzas de la misma manera no han cambiado. Al hombre se le ordenó que se arrepintiese y se bautizase con agua en el nombre del Señor: y después fueron bendecidos con el Espíritu Santo. Después de haber recibido el Espíritu Santo; el hombre tenía la capacidad de esperar con anticipación el tiempo del la venida del Hijo del Hombre y regocijarse en este día, porque mediante este sacrificio buscaría la remisión de sus pecados y su redención.
Si no fuese por éste plan de salvación el cual Dios divisó antes de la caída, el hombre habría tenido que permanecer miserable para siempre, después de haber transgredido el primer mandamiento, porque en consecuencia de esta trasgresión él se habría presentado indigno ante su Hacedor. Por lo tanto al ser desechado de su presencia, el evangelio le fue predicado, y esta esperanza de la vida eterna fue presentada ante él por el ministerio de ángeles quienes se lo dieron de acuerdo como se les fue ordenado.
No solamente en la antigüedad miraron hacia delante la venida del Mesías en la carne con deleite, sino que era otro día para mirar con esperanza y por el cual ellos oraron. Sabiendo que la caída les había traído la muerte y este hombre era sensual y malvado, desearon el día en que la tierra pudiese descansar y aparecer como en su origen cuando la maldad no se conocía sobre su faz y de esta manera toda la creación vuelva a disfrutar una paz imperturbada durante mil años.
Realizándose esto mediante la fe, le complace al Señor hacer un convenio con ellos para realizar sus propósitos hasta que lo cumpla, siendo reunidas muchas generaciones a sus padres, si los rectos, aquellos que en su vida abrazaron el evangelio y vivieron obedientes a sus requisitos, para que se puedan levantar y heredar la vida eterna durante este reinado de paz.
De vez en cuando los fieles servidores del Señor se han encargado de levantar a gente quien se encuentra digna para heredar este descanso, (porque fue llamado el descanso de los justos o el día de descanso del Señor, preparado para los justos) pero no fueron santificados para poder aguantar la presencia del Señor, excepto Enoc, quien con su gente, debido a su rectitud, fueron llevados al cielo, con la promesa de que ellos verían el día cuando la tierra se cubriría de gloria.
Moisés trabajó diligentemente para realizar este objetivo pero a consecuencia de las transgresiones y rebeliones de los hijos de Israel, Dios juró en su ira que ellos no entrarían en su descanso; y como consecuencia de éste decreto y sus transgresiones desde entonces han sido esparcidos hacia los cuatro vientos y permanecerán así hasta que el Señor de nuevo los recoja mediante su poder.
Al resto de ellos el evangelio fue predicado por el Mesías en persona pero ellos rechazaron su voz aunque se les predicaba diariamente entre ellos. Los apóstoles continuaron haciendo lo mismo después de la crucifixión y resurrección del Señor Jesús hasta que no pudieron hacerlo más y fueron ordenados para llevarlo a los gentiles.
Ellos laboraron fielmente para que la gente se tornara de su error; para que fueran los participantes de la misericordia y se pudieran salvar de la tempestad que les sobrevenía. A los apóstoles se les mandó que predicaran acerca de Jesucristo día y noche y la resurrección de los muertos mediante Él para que declararan que todo aquel que abrazase el evangelio, se arrepintiese y se bautizase para la remisión de sus pecados sería salvo; declarando que éste era el único fundamento sobre el cual se debía edificar para estar a salvo. Declarando también que Dios ha visitado de nuevo a su gente como consecuencia del convenio que hizo con sus padres y ellos podrían ser los primeros que recibiesen estas alegres nuevas y tener esta felicidad indecible de trasmitir lo mismo a toda la humanidad; porque antes que venga el día de descanso este será llevado a todas las naciones, tribus y lenguas.
Pero a consecuencia de que ellos rechazaron el evangelio, el Señor permitió que fuesen dispersados nuevamente; que perdiesen su tierra y su hermosa ciudad fuese destruida por los Gentiles, hasta que su tiempo se cumpliese.
En los últimos días, para cumplir las promesas hechas a los antiguos profetas, cuando el Señor derrame su Espíritu sobre toda carne, Él ha determinado traer la luz de su evangelio a los Gentiles para que sea llevado a la casa de Israel. Este evangelio ha sido pervertido y los hombres han permanecido en oscuridad. Esta comisión dada a los apóstoles en Jerusalén, tan fácil de entender ha sido ocultada al mundo por la maldad y los honestos han sido llevados por sus designios, hasta llegar a no participar de las ordenanzas del evangelio tal como en la antigüedad se habían impartido.
Pero el tiempo ha llegado, el cual de acuerdo con sus convenios, el Señor manifestará a los fieles que Él es el mismo hoy y para siempre y que la copa de sufrimiento de su gente, la casa de Israel, casi se ha cumplido y el camino se ha preparado para estar ante su faz, trayendo a su pueblo al conocimiento del evangelio tal como fue predicado por sus siervos en esta tierra y para manifestarle al obediente la verdad por el poder del Espíritu Santo. Porque el tiempo está cerca cuando sus hijos e hijas profetizarán, y los ancianos sonarán sueños y los jóvenes verán visiones y aquellos que lo acepten lo recibirán como en los viejos tiempos y ellos serán bendecidos con señales que les seguirán.
Más acerca del recogimiento de Israel.- Esto fue entendido perfectamente por los antiguos profetas. Moisés profetizó acerca del sufrimiento que vendría sobre la humanidad después de la venida del Mesías, él dijo: Y la maldad recaerá sobre ustedes en los últimos días; porque hacen lo malo ante la vista de Dios, provocando su ira a causa del trabajo de sus manos. Se conecta con la profecía de la canción la cual fue dada a Moisés en el Tabernáculo- Recuerden la expresión “en los últimos días” donde el Señor les revelará toda su maldad, y serán recibidos por su misericordia, Para buscar la paz de Israel mucha instrucción deberá ser impartida. Así como Él lo declaró:
Aumentaré las calamidades sobre ellos; Gastaré mis dardos. Serán quemados con hambre, y devorados por el ardiente calor: también enviaré los dientes de las bestias con el veneno de las serpientes empolvadas. La espada con terror destruirá al hombre joven y a la virgen y al hombre de cabello gris.”
Pero después de todo esto, Él juzgará a sus enemigos y los vengará, porque Él dice:
"Cuando yo afile mi lustre espada y mi mano juzgue yo vengaré a mis enemigos y recompensaré a los que me odian. Haré que mis flechas se embriaguen de sangre y mi espada devore la carne."
Después que pase todo esto, y que Israel haya sido restaurado y afligido y sus enemigos hayan sido destruidos, el Señor dice: “Regocijaos. Oh naciones, con su pueblo: porque Él ha vengado la sangre de los que le sirven y vengará a sus adversarios y será misericordioso con su tierra y su pueblo."
Daré más adelante con más detalles las promesas dadas a Israel tal como fueron recitadas por el ángel. Acepte la certeza de mi estima como siempre.