EL ROLLO DE ISAÍAS (Isaías 38:8–40:28), entre 150–100 a. de J. C. El segundo rollo más grande—y el más largo y completo—descubierto en Qumran fue escrito en pergamino. Lo más seguro es que este compuesto de las pieles de tres a cinco animales (cabra salvaje y/o íbice) los cuales fueron cosidos juntos con hilo de lino para producir este rollo.
La Biblia Hebrea (los libros del Antiguo Testamento) no fue terminada en su forma actual hasta la finalización del período del Antiguo Testamento, cerca de los años 90 d. de J. C. Antes de esta época, las diferentes sectas judías tenían una variedad de perspectivas en cuanto a definir cuáles de las escrituras judías serían de mayor autoridad. Casi todos los grupos aceptaban los cinco libros de Moisés, conocidos como la ley del Tora. No obstante, los fariseos, a diferencia de los saduceos, también aceptaban los libros que consistían en los “Profetas” y las “Escrituras,” los libros como Ester, Salmos y Job. Jesús se refiere a esta división tríplice--Ley, Profetas y Salmos—durante una aparición después de su resurrección (véase Lucas 24:44).
Fuera de Jerusalén, los judíos que vivían en diáspora que hablaban griego leían las escrituras sagradas que habían sido traducidas. El Septuagint, una traducción griega de la Biblia Hebrea, eventualmente jugó el papel más importante en la edad temprana de iglesia cristiana que en el judaísmo, ya que este contenía más material de lo que se encontraba en los textos hebreos. El material adicional encontrado en la Biblia Griega, pero no en la Biblia Hebrea, ahora se encuentra en los libros evangelistas apócrifos.
El descubrimiento de los Rollos en el Mar Muerto, en 1947, les dio a los investigadores una oportunidad única para estudiar el proceso de la transmisión y la selección de las escrituras judías que más adelante fueron colocadas en la Biblia Hebrea. Además los rollos incluían una variedad de otros documentos lo cual indica que durante este período de creatividad, el canon hebreo todavía estaba abierto al menos para algunos grupos judíos.